La inmunidad y el timo.

Inmunidad es la capacidad que tiene un organismo de evitar enfermedades o de que causen estragos los agentes patógenos y/o extraños que se introduzcan en él.
Esa capacidad puede ser encuadrada dentro de tres categorías:

  1. La defensa natural que constituye nuestra piel, una barrera importante.
  2. La inmunidad que el organismo trae consigo (genética) que se desarrolla durante la gestación. Es la inmunidad natural o no específica.
  3. La capacidad que el cuerpo adquiere para neutralizar la agresión de un invasor particular. Es la inmunidad específica.

Existe un mecanismo que permite al organismo distinguir entre lo propio y lo no propio y proceder de acuerdo: lo no propio debe ser neutralizado y está a cargo de los linfocitos. Existen los linfocitos B, elaborados en la médula ósea que se encargan de las enfermedades menos virulentas o más pequeñas y son el 95%, cuando se encuentran con un cuerpo extraño comienzan a dividirse y producen anticuerpos que son liberados al torrente sanguíneo.

Los linfocitos T, elaborados en el timo, se encargan de lo más grande y/o tóxico y actúan cuando se trata de enfermedades profundas y de desarrollo lento como la tuberculosis y el cáncer. Elaboran anticuerpos y migran a órganos como los ganglios y se multiplican dando la inmunidad específica por ese motivo se las llama células destructoras, éstas tienen mayor duración y pueden ser las generadoras de rechazos a trasplantes por considerarlos incompatibles con el organismo.

El timo es una glándula que se encuentra en el pecho, comienza a funcionar en la octava semana de la vida intrauterina, en esta etapa del embrión se desarrollan las células que serán aptas para la defensa. La producción continúa durante la primera infancia, durante la pubertad el timo comienza a retrotraerse hasta cubrirse con grasa.

El timo tiene una participación directa en el sistema inmunológico, el crecimiento y la mente, su extirpación en edad temprana detiene el crecimiento y produce atrofia mental. En los adultos, en cambio no acarrea ningún problema fisiológico comprobable clínicamente, pero se sabe que está estrechamente relacionado a través del nervio vago con el plexo solar que es quien rige la actividad de los órganos internos y sostiene las actividades que caen bajo el umbral de la conciencia.

Dra. Verónica Crosetti