Sea cual sea el motivo por el cual tenes que pasar mucho tiempo sentado (meditación, trabajo, estudio, lectura, etc.) la silla ergonómica te lo hace mas fácil y sano, porque su uso produce una serie de beneficios que optimizan las tareas que realizamos.

El diseño de la silla ergonómica, difundido en Europa desde los años ’70 y recomendado hoy por médicos de todo el mundo, está concebido para prevenir las afecciones de la columna y los problemas circulatorios y digestivos.

La silla ergonómica obliga a la columna vertebral a tomar su posición natural desde su base, la pelvis, y, al repartir los esfuerzos, favorece la respiración, realizandose esta de forma completa, alivia y quita dolores de cabeza, cuello y espalda, evita la perdida de tonicidad y el relajamiento de los músculos abdominales, mejorando la digestión.

Es también ideal para embarazadas por disminuir la tención de los músculos de la zona lumbar. En nuestra actividad diaria nuestro cuerpo toma varias posturas, entre las cuales está la de permanecer sentado.

Estas posturas, aunque parezcan cómodas y nos proporcionen descanso, pueden llegar a ser un castigo para la columna debido a que la espalda permanece en actitud pasiva.

La columna vertebral debe su solidez a su forma sinuosa y a su base (la pelvis) que soporta todo el peso del cuerpo.

El conjunto de todas las partes que forman la columna vertebral le confieren a esta un carácter delicado que requiere de mucho cuidado. La sensación que produce la silla ergonómica es una comodidad autentica en todo el cuerpo debido al estiramiento de la espalda por la extensión de la columna y una tonificante contracción abdominal.

El asiento superior inclinado permite enderezar la pelvis y toda la columna vertebral evitando la sobrecarga de las caderas.

Cuando nos sentamos en una silla convencional el cuerpo se adapta a la misma obligando a la columna a adoptar una forma rectilínea en perjuicio de su forma natural sinuosa. El uso continuado de las sillas convencionales fuerza a la columna vertebral a perder su forma natural llegando a producir una encorvadura defectuosa (cifosis) o una desviación (escoliosis) o ambas a la vez (cifoescoliosis).