Científicamente se sabe que el hombre se compone de tres partes:

  1. Thetán (alma o espíritu)
  2. Mente y
  3. Cuerpo

De las tres, obviamente, el thetán es la entidad superior, ya que sin alma el cuerpo no tendría animación ni mente, mientras que sin un cuerpo o una mente, el alma continúa teniendo animación y vida.

El término thetán fue acuñado por L. Ronald Hubbard para referirse al alma o espíritu, y resulta más apropiado utilizarlo para erradicar la concepción errónea de que el hombre “tiene” un alma: el hombre “es” ese alma.

La palabra thetán proviene de la letra griega theta que, en electroencefalografía, indica un ritmo cerebral más lento y predomina en el nivel de la percepción extrasensorial. En el plano físico, sólo un 10 % de nuestro thetán anima nuestro cuerpo y nuestra mente.

El otro 90 % se encuentra en un plano de vibración superior, el que nosotros llamamos el mundo espiritual. Cuando desencarnamos seguimos existiendo como thetán, ya que éste es inmortal. Mediante la telepatía (propia o utilizando un médium) es posible comunicarse con cualquier thetán, encarnado o desencarnado.

El thetán (alma, Yo Superior, espíritu, o como cada uno guste de-nominar), fue descubierto por Hubbard y hoy constituye un hecho científico irrefutable. Además, la única curación válida es la que rehabilita al thetán (ya se está haciendo, aunque no a través de la Medicina ni de ninguna de sus ramas).