Del abedul se aprovechan las hojas, los brotes, la savia y la corteza. Es rico en flavonoides y contiene asimismo un aceite esencial, ácido betulínico, betulinol, sales potásicas y taninos.

Es un potente diurético y su virtud esencial es como activador de la orina y depurador general del organismo. Facilita la eliminación de agentes tóxicos, como el exceso de ácido úrico y urea, y se utiliza con éxito para la disolución de los cálculos renales. Si sumamos a su fuerza diurética, sus propiedades antiinflamatorias y antisépticas, el abedul es un remedio natural para enfrentarse a todo tipo de afecciones de las vías urinarias, como cistitis o uretritis, dificultad de emisión de orina, gota, o la hinchazón de piernas y pies. Contribuye además a reducir la hipertensión  de origen renal.

Una fórmula diurética muy eficaz, es la que combina abedul con cola de caballo, barbas de maíz y grama, en partes iguales. Se hierven, un minuto, cuatro cucharadas de la mezcla por litro de agua, y se mantiene en reposo diez minutos más. Se puede ir bebiendo a lo largo del día.

Si se quiere obtener un efecto depurativo y eliminar toxinas, se combina el abedul con diente de león, bardana, cola de caballo y zarzaparrilla. Es también antiinflamatorio, y se recomienda para calmar el dolor de las articulaciones, en casos de artritis, artrosis y tendinitis.