Muchas veces las personas reprimen sus emociones y no se permiten sentirlas, escondiéndolas en su interior. Sin embargo, no por mucho esconderlas conseguimos hacerlas desaparecer. Nos hacemos los fuertes, pero no debemos olvidar que la curación natural viene de ser capaces de expresar la pena, el dolor, etc.

La música y la entonación van muy bien en el rito del desahogo; nos permiten expresar las emociones, la tristeza, la pena y la aflicción.

Estas emociones deben exterio-rizarse, sino queremos que nos causen malestar, depresión y enfermedades. La voz humana es nuestro instrumento más poderoso para transmutar el dolor y el sufrimiento en un bienestar radiante.

Entonación y música, estimulan el sistema inmunológico. En la depresión es muy importante, ayudar al sistema inmunológico a mantenerse en perfecta armonía, ya que la depresión suele bajar las defensas.

Las actuales investigaciones en inmunología indican que la insuficiencia de oxígeno en la sangre podría ser causa importante de inmunodeficiencia y de enfermedades degenerativas.

Precisamente, con la entonación, lo que conseguimos es una oxigenación extra de todas las células de nuestro cuerpo. La base de toda entonación, es la respiración, por tanto cantar y entonar oxigenan realmente la sangre.

La entonación y la música aumentan los niveles de endorfinas, que son los opiáceos naturales propios del cerebro. Investigaciones médicas reciente indica que son capaces de disminuir el dolor e inducir una euforia natural.

Guy Bérard, especialista francés en audición, confirma en su libro haber tratado a 233 enfermos de depresión con tendencias suicidas. El 93 % se curaron después del primer curso de tratamiento, el 4,7 % curaron después de dos o tres tratamientos; en cinco personas no dio resultados. La música realmente nos puede ayudar mucho en esta enfermedad, pero por encima de la música lo que realmente nos va a ayudar es la entonación, la capacidad de poder expresar con nuestras voces y exteriorizar fuera lo que sentimos dentro, en nuestro interior.

Si las personas depresivas supieran que poseen dentro de si mismas el instrumento curativo que las va a sanar, no dudarían en entonar y canturrear sin descanso.

María Prieto – Terapeuta de la voz y el sonido